Estos días fueron trascendentales en estos días de mí vida, pues el universo es sabio, hace que nos demos unas sacudidas tremendas.
Hoy lo puedo escribir con calma y tal vez con la cabeza fría.
¿Por qué digo esto? Soy crédula de que todo pasa por algo y el universo nos acerca a lo que puede ser nuestro crecimiento y despertar, algunos lo entendemos, otros simplemente lo dejamos pasar.
El viernes mi hermana y yo fuimos asaltadas, en el sentido de que nos quitaron nuestras pertenencias (más propiamente dicho a mí, me hermana estuvo alerta y no le quitaron nada material), pero si lo trasladamos al simbolismo de la vida, lo que nos deja es que fuimos asaltadas por sorpresa, y en la vida vamos siendo asaltadas por sucesos inesperados, alegres y otros no tanto, los vivimos, si, pero no conscientes de lo que implican y de lo que nos dejan.
Hasta ese momento lo comprendí, la vida se nos va de preocupación en preocupación y no ganamos nada, no nos ocupamos de lo que realmente es valioso, lo que cuenta en nuestro universo.
Por ello es momento de ser conscientes de nuestro diario vivir y de las experiencias que nos da a vivir el creador.
¿Para qué? Pues para ser mejores y acercarnos a la divinidad suprema.
Vivamos intensamente día a día.